Es posible que alguna vez haya oído hablar de estos conceptos, ya que son bastante habituales. En particular, es frecuente oírlos en los medios de comunicación cuando se hace referencia a casos de ‘okupas’.  Pero debemos saber que ambos términos son distintos, por lo que conviene conocer la diferencia entre ellos.

Según el artículo 202 del Código Penal, ‘El particular que, sin habitar en ella, entrare en morada ajena o se mantuviere en la misma contra la voluntad de su morador, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años. Si el hecho se ejecutare con violencia o intimidación la pena será de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses. ’.

Por otro lado, el artículo 245 establece lo siguiente: ‘Al que con violencia o intimidación en las personas ocupare una cosa inmueble o usurpare un derecho real inmobiliario de pertenencia ajena, se le impondrá, además de las penas en que incurriere por las violencias ejercidas, la pena de prisión de uno a dos años, que se fijará teniendo en cuenta la utilidad obtenida y el daño causado. El que ocupare, sin autorización debida, un inmueble, vivienda o edificio ajenos que no constituyan morada, o se mantuviere en ellos contra la voluntad de su titular, será castigado con la pena de multa de tres a seis meses.’

La diferencia radica, además del artículo en el que se encuentran regulados, en el término de morada. Es decir, la Ley distingue entre un domicilio donde se vive habitualmente y entre aquel donde no (por ejemplo, una segunda residencia), de forma que la pena a aplicar es distinta en un tipo penal que en otro.

En cualquier caso, si hemos sido víctimas de alguna de estas situaciones o necesitamos resolver alguna duda, lo mejor es ponerse en contacto con un abogado penalista para que estudie el caso concreto. Para tal fin, nuestro Despacho de abogados de Las Palmas está siempre disponible para todas las consultas que necesite hacernos.